El Pi de Formentor (Miquel Costa i Llobera) - Maria del Mar Bonet

El Pi de Formentor

Del poeta mallorquí Miquel Costa i Llobera (versió 1907)

Mon cor estima un arbre! Més vell que l'olivera,
més poderós que el roure, més verd que el taronger,
conserva de ses fulles l'eterna primavera,
i lluita amb les tormentes que assalten la ribera,
com un gegant guerrer.

No guaita per ses fulles la flor enamorada;
no va la fontanella ses ombres a besar;
mes Déu ungí d'aromes sa testa consagrada
i li donà per trone l'esquerpa serralada,
per font l'immensa mar.

Quan lluny damunt les ones renaix la llum divina,
no canta per ses branques l'aucell que encativam;
el crit sublim escolta de l'àguila marina,
o del voltor que passa sent l'ala gegantina
remoure son fullam.

Arbre sublim! Del geni n'és ell la viva imatge;
domina les muntanyes i aguaita l'infinit;
per ell la terra és dura, mes besa son ramatge
el cel qui l'enamora, i té el llamp i l'oratge
per glòria i per delit.

Oh! sí: que quan a lloure bramulen les ventades
i sembla entre l'escuma que tombi el seu penyal,
llavors ell riu i canta més fort que les onades
i vencedor espolsa damunt les nuvolades
sa cabellera real.

Arbre, mon cor t'enveja! Sobre la terra impura,
com a penyora santa duré jo el teu record.
Lluitar constant i vèncer, reinar sobre l'altura
i alimentar-se i viure de cel i de llum pura...
oh vida, oh noble sort!

Amunt, ànima forta! Traspassa la boirada
i arrela dins l'altura com l'arbre els penyals.
Veuràs caure a tes plantes la mar del món irada,
i tes cançons tranquiles 'niran per la ventada
com l'au dels temporals.

El Pino de Formentor (trad. literal)

Del poeta mallorquín Miquel Costa i Llobera (versión 1907)

Mi corazón ama a un árbol! Más viejo que el olivo,
más poderoso que el roble, más verde que el naranjo,
conserva de sus hojas la eterna primavera,
y lucha con las tormentas que asaltan la ribera,
como un gigante guerrero.

No asoma por sus hojas la la flor enamorada;
no va la fuentecilla sus sombras a besar;
mas Dios ungió de aromas su testa consagrada
y le dio por trono la arisca cordillera,
por fuente la inmensa mar.

Cuando lejos sobre las olas renace la luz divina,
no canta por sus ramas el ave cautivadora;
el grito sublime escucha del águila marina,
o del buitre que pasa siente el ala gigantesca
agitar su follaje.

Del limo de esta tierra su vida no sustenta;
remonta por las rocas su poderosa raíz,
Tiene lluvias y rocíos, vientos y luz ardiente,
y, como un viejo profeta, recibe vida y se alimenta
de los amores del cielo.

Árbol sublime! Del genio es la viva imagen;
domina las montañas y contempla el infinito;
Para él la tierra es dura, mas besa su ramaje
el cielo que lo enamora y tiene el relámpago y la tormenta
Por gloria y por deleite.

Oh! sí: que cuando lejos braman las ventadas
Y parece entre la espuma que caiga su peña
Él ríe y canta más fuerte que las olas
Y vencedor sacude sobre las nubes
Su cabellera real.

Árbol, mi corazón te envidia! Sobre la tierra impura,
Como prenda santa llevaré tu recuerdo
Luchar constante y vencer, reinar sobre la altura
Y alimentarse y vivir del cielo y de luz pura...
oh vida, oh noble suerte!

Arriba, alma fuerte! Traspasa la niebla
Y enraíza en la altura como el árbol de las peñas.
Varás caer a tus pies la mar del mundo irada,
Y tus canciones tranquilas irán por el viento
Como el ave de los temporales.

El Pino de Formentor

Versión castellana del autor (1899)

Hay en mi tierra un árbol que el corazón venera:
de cedro es su ramaje, de césped su verdor;
anida entre sus hojas perenne primavera,
y arrastra los turbiones que azotan la ribera,
añoso luchador.

No asoma por sus ramas la flor enamorada,
no va la fuentecilla sus plantas a besar;
mas báñase en aromas su frente consagrada,
y tiene por terreno la costa acantilada,
por fuente el hondo mar.

Al ver sobre las olas rayar la luz divina,
no escucha débil trino que al hombre da placer;
el grito oye salvaje del águila marina,
o siente el ala enorme que el vendaval domina
su copa estremecer.

Del limo de la tierra no toma vil sustento;
retuerce sus raíces en duro peñascal.
Bebe rocío y lluvias, radiosa luz y viento;
y cual viejo profeta recibe el alimento
de efluvio celestial.

¡Árbol sublime! Enseña de vida que adivino,
la inmensidad augusta domina por doquier.
Si dura le es la tierra, celeste su destino
le encanta, y aun le sirven el trueno y torbellino
de gloria y de placer.

¡Oh! sí: que cuando libres asaltan la ribera
los vientos y las olas con hórrido fragor,
entonces ríe y canta con la borrasca fiera,
y sobre rotas nubes la augusta cabellera
sacude triunfador.

¡Árbol, tu suerte envidio! Sobre la tierra impura
de un ideal sagrado la cifra en ti he de ver.
Luchar, vencer constante, mirar desde la altura,
vivir y alimentarse de cielo y de luz pura...
¡Oh vida, oh noble ser!

¡Arriba, oh alma fuerte! Desdeña el lodo inmundo,
y en las austeras cumbres arraiga con afán.
Verás al pie estrellarse las olas de este mundo,
y libres como alciones sobre ese mar profundo
tus cantos volarán.

Fuente: http://es.geocities.com/kirigirisu2002/costaillobera.html